Luego de idas y vueltas, el entrenador de San José acordó con los dirigentes del club orureño su continuidad al mando del equipo para dirigir frente a River el próximo miércoles. Sin embargo, el técnico volvió a sorprender a todos. "No sé si viajamos, no quiero viajar para comerme una goleada", alertó a unas horas de emprender el vuelo.

En las últimas horas previas al choque trascendental que tendrá el Millonario en la Copa pasó de todo. La novela de Néstor Clausen con el club boliviano arrancó luego del empate ante Blooming, en la tarde del domingo, por irregularidades en los pagos a los jugadores.

Más tarde, los dirigentes convencieron al argentino para que diera marcha atrás su renuncia, propuesta que terminó aceptando. Pero increíblemente, cuando todo parecía estar en orden, el argentino dio vuelta la historia."No sé si viajamos. No quiero viajar a comerme una goleada", expresó enfurecido en un diálogo con Radio Continental.

De la bronca que tenía, el conductor del equipo de Oruro disparó contra los dirigentes y los jugadores en varios medios de Argentina. "Viajamos en micro a las 2 de la mañana a Cochabamba. Y tomamos el avión a Buenos Aires. Llegamos a las 17 horas", explicó indignado por el poco tiempo que tendrá el plantel para entrenar y descansar en Buenos Aires.

Esta medida la tomaron los futbolistas en señal de protesta por la deuda que no cobraron: "Los jugadores se confunden, cuando River les pegue un paseo bárbaro se van a arrepentir. Los jugadores no pensaron bien, todo para presionar a los dirigentes, tengo un quilombo bárbaro", reconoció. Y volvió a apuntar contra sus dirigidos: "El fin de semana los jugadores no se podían ni mover".

Por otro lado, Clausen explicó cómo se dio su vuelta a la conducción del equipo: "Yo renuncié, pero el Presidente me convenció de seguir, pero no sé, fue un error de él". Además, en el medio del enojo, habló sobre la situación de La Banda en la Libertadores: "Que River no se queje de Tigres, si River perdió la clasificación con los peruanos".

En reclamo por una deuda salarial, el plantel profesional del equipo boliviano decidió bajarse del micro que lo iba a trasladar al aeropuerto para viajar a Argentina, donde enfrentará a River el miércoles.

Para que los futbolistas cobraran sus haberes el presidente del gremio de jugadores bolivianos iba a ser la garantía e iba a recibir el cheque con el monto del dinero adeudado. Sin embargo, ya en el micro para viajar de Oruro a Cochabamba y de allí tomar la combinación de aviones a Buenos Aires, el plantel se bajó porque la plata no estaba y quedó todo en duda.